Carne:
Pon tantita grasa del corte en una cacerola de hierro fundido o en un sartén hondo, deja que se derrita bien. Luego mete la mitad de las láminas de carne y saltéalas rápido, que se vean doraditas pero sin cocerlas de más.
Ahora agrega un puñito de azúcar, un chorrito de mirin, sake, salsa de soya, unas rodajas de jengibre y una estrella de anís. Vierte el dashi y deja que todo hierva para que se mezclen los sabores.
Cuando ya esté soltando el hervor, mete los vegetales. Déjalos ahí unos minutos hasta que estén suaves pero aún con buena textura. Prueba y ajusta la sazón si hace falta.
Al final, mete el resto de la carne para que quede más jugosa y con sabor limpio. Sirve caliente.